El alquiler es lo que todos negocian. Los gastos comunes, los ajustes y la garantía personal son donde están la plata y el riesgo.
Los contratos comerciales no son contratos de consumo y nada en ellos es estándar. Cinco cláusulas hacen casi todo el daño.
La estructura del alquiler. «Triple net» significa que el inquilino paga alquiler base más impuestos, seguro y mantenimiento; «gross» incluye más cosas. Comparar una tarifa triple net contra una gross como si fueran el mismo número es el error más común al buscar local.
Los gastos comunes. Cómo se calculan, qué se puede incluir, si hay tope al aumento anual, y si el inquilino puede auditar los números del locador. Un gasto común sin tope en una propiedad con años es un cheque en blanco.
Los ajustes. Un porcentaje anual fijo o atado a un índice, capitalizándose durante todo el plazo. Modele el alquiler del último año, no el del primero.
La garantía personal. Casi todo locador la va a exigir a un negocio chico. Lo negociable es su tamaño y su forma: que se caiga después de un período de buen pago, que tenga tope en una cantidad de meses, o una garantía limitada al período hasta entregar el local en condiciones. Pida alguna de las tres; exposición personal ilimitada por diez años es una apuesta distinta del negocio mismo.
Y la salida. Derechos de cesión y sublocación, si el locador puede recapturar, y qué pasa si el negocio se vende — lo que, como le va a confirmar cualquier comprador, define si el negocio es vendible.
Además: quién repara el techo y el aire, y el impuesto de Florida al alquiler comercial, que existe y va en el presupuesto.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com