Se puede, tarda más de lo que uno cree, y lo que el banco pide es previsible. Prepararlo de antemano es toda la diferencia.
Un fundador extranjero que ya constituyó una sociedad en Florida descubre que la cuenta bancaria es más difícil que la empresa.
Los bancos aplican reglas de conocimiento del cliente, y para una sociedad con propiedad extranjera eso significa más documentación y más escrutinio. Lo que se suele pedir: los artículos de organización y el certificado de vigencia del estado, la carta del EIN, el acuerdo de socios, identificación de cada beneficiario final por encima del umbral de participación y de quien tenga control, comprobante de domicilio de cada uno, y una descripción del negocio — qué hace, de dónde viene la plata, volúmenes esperados y con quién opera.
Dos realidades prácticas. Muchos bancos exigen que al menos un firmante se presente en una sucursal, aunque algunas instituciones y proveedores fintech no. Y una sociedad sin historial operativo en Estados Unidos y con dueño extranjero a veces es rechazada sin motivo declarado, que es una decisión de política y no un juicio sobre el negocio; la respuesta es otro banco, no una discusión.
El EIN suele ser el cuello de botella. Tramitarlo sin número de identificación fiscal estadounidense del responsable implica una vía más lenta que la online, y conviene empezarlo temprano.
La información de beneficiario final además debe informarse al gobierno bajo normas federales, aparte del banco — una obligación que muchos dueños nuevos desconocen, con plazos atados a la constitución.
Arme una sola carpeta con todo lo anterior antes de golpear ninguna puerta.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com