En una compra de activos el contrato de alquiler no se transfiere solo. Para un restaurante o un comercio, el local es casi todo lo que se está comprando.
Comprar los activos de un negocio que funciona en un local alquilado implica ceder el contrato o firmar uno nuevo, y casi todo contrato comercial exige el consentimiento escrito del locador para eso.
Eso convierte al locador en decisor de una operación que no está pagando. Va a querer ver los estados del comprador, normalmente va a exigir garantía personal, y puede aprovechar el momento para renegociar: más alquiler, plazo más largo, depósito mayor, o la eliminación de una opción que tenía el vendedor.
Tres cosas para establecer antes de avanzar. Cuánto plazo queda de verdad, incluidas las opciones — un negocio con dieciocho meses y sin derecho de renovación es una compra muy distinta de uno con ocho años. Cuál es el estándar de consentimiento del locador: «que no será denegado sin causa razonable» es bastante mejor que el silencio o la discreción absoluta. Y si hay un arancel de cesión o un derecho de recaptura que le permita al locador quedarse con el espacio en vez de consentir.
Después la economía. Pida el contrato completo con todos los anexos, y lea las cláusulas de gastos comunes, la de ajuste, y quién responde por el techo y por el aire. Un alquiler que parece razonable puede venir acompañado de una expensa que no lo es.
Un estoppel del locador confirmando el alquiler, el plazo y que no hay incumplimientos es una condición de cierre normal y conviene pedirla.
Empiece la conversación con el locador temprano. Es el ítem que más veces fija la fecha de cierre.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com