La tasa del aviso no dice nada sin saber qué se pagó para conseguirla. El formulario existe para comparar, y sólo funciona si se compara la misma página.
Todo solicitante de hipoteca recibe una estimación de préstamo, en formato estándar, para poder comparar dos prestamistas renglón por renglón. Funciona, con una condición: las cotizaciones tienen que ser del mismo día, porque el precio se mueve.
La primera página trae el monto, la tasa, la cuota y si alguno puede cambiar, más el efectivo estimado para cerrar. La segunda desglosa los costos en lo que se le paga al prestamista, lo que se le paga a terceros, y los conceptos prepagos como impuestos y seguro — que no son un costo de endeudarse: son plata que el dueño debería igual, así que no sirven para juzgar qué prestamista sale más barato.
El número que compara prestamistas de verdad es la sección de cargos de originación más los puntos de descuento, contra la tasa obtenida.
Los puntos son el mecanismo que todos conocen a medias. Pagar un punto compra una tasa más baja; un crédito del prestamista hace lo inverso, subiendo la tasa para cubrir costos. Ninguno es mejor en abstracto. La pregunta es el equilibrio: cuántos meses de cuota más baja tardan en recuperar los puntos, contra cuánto tiempo el prestatario va a tener realmente ese préstamo.
La tercera página trae la tasa efectiva anual y el porcentaje total de intereses, que meten los costos dentro de la tasa y son lo más parecido a una cifra única comparable.
Pida la estimación en vez de una cotización verbal. Un prestamista reacio a emitirla ya le dijo algo.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com