En muchos préstamos convencionales el PMI se cancela a pedido o solo. Refinanciar para escaparle suele ser el camino caro.
Mucha gente refinancia para salir del seguro hipotecario cuando el seguro se iba a caer igual.
En un préstamo convencional, el seguro hipotecario privado en general se puede cancelar a pedido del prestatario cuando el saldo llega a un porcentaje definido del valor original, con buen historial de pago y cumpliendo las condiciones del administrador. Además termina automáticamente en un punto posterior del cuadro de amortización, sin pedirlo. La apreciación puede acelerar la vía del pedido, normalmente con una valuación nueva que ordena el administrador.
El punto es que nada de eso requiere un préstamo nuevo, ni gastos de cierre nuevos, ni una tasa nueva.
Los préstamos con respaldo estatal se comportan distinto. En muchos préstamos FHA originados en los últimos años la prima corre durante toda la vida del préstamo sin importar el capital acumulado, y refinanciar a un convencional es la única salida. Ese sí es un motivo real para refinanciar, y es un motivo distinto del anterior.
La secuencia que conviene: llamar al administrador y preguntar cuáles son las condiciones de cancelación y en cuánto está el saldo contra ellas. Pedirlo por escrito. Y recién ahí comparar ese camino contra una cotización de refinanciamiento con todos los costos.
Un dueño que refinancia en el mes treinta para sacarse un seguro que se terminaba en el mes treinta y seis pagó varios miles de dólares para ahorrarse seis cuotas de unos cientos.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com