Veinte minutos con las canillas abiertas y el aire prendido contestan más que una hora mirando terminaciones.
Una visita de alquiler suele ser una mirada a la cocina y a la vista. Lo que hace miserable un año está en otro lado y se revisa en minutos.
Abra el agua en cada bacha y en la ducha, fría y caliente, y mire la presión con dos abiertas. Accione los inodoros. Mire abajo de las bachas si hay manchas o madera hinchada. Prenda el aire y déjelo andar: en Florida es el sistema más consecuente de la unidad, y su antigüedad es una pregunta razonable. Abra y cierre todas las ventanas y la puerta corrediza. Fíjese que las puertas interiores cierren, que es un indicio barato de asentamiento.
Busque historia de agua: manchas en el techo, pintura fresca en un solo parche, olor a humedad en placares o abajo de los muebles bajo mesada. Un moho mal remediado vuelve.
Pruebe lo práctico. Señal de teléfono en el dormitorio. Ruido a la hora en que usted realmente va a estar, lo que suele implicar visitar dos veces. Dónde va la basura y a qué distancia. Estacionamiento: cuántos lugares, asignados o no, y dónde van las visitas, porque en muchos edificios la respuesta es que no van a ningún lado.
Pida el reglamento de la asociación antes de firmar y no después: horarios de mudanza, política de visitas, límites de mascotas, qué se puede tener en el balcón. Eso obliga al inquilino y no está en el contrato.
Y fotografíe todo al entrar, con fecha, antes de que llegue el mobiliario. Cuesta veinte minutos y es toda la conversación del depósito dentro de un año.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com