Las fotos son reales, la dirección es real y la persona no. La estafa de alquiler funciona con urgencia y una transferencia.
La estafa de alquiler más común no inventa una propiedad. La copia: fotos reales, dirección real, muchas veces levantadas de un aviso de venta o de otro portal de alquiler, y con un precio apenas por debajo del mercado para generar volumen de consultas.
El patrón se repite lo suficiente como para nombrarlo. El «dueño» está afuera del país, o es misionero, o se mudó por trabajo, y no puede mostrar la unidad. La conversación se va rápido fuera de la plataforma. Hay presión para decidir hoy porque «hay otros interesados». Y el pedido es un depósito, una tasa de solicitud o el primer mes por transferencia, aplicación de pagos o tarjetas de regalo: métodos sin vuelta atrás una vez enviados.
Cuatro chequeos desactivan casi todo. Busque la dirección: si la misma unidad aparece en venta, o a otro precio con otro contacto, algo está mal. Haga búsqueda inversa de las fotos. Consulte el padrón del condado para ver quién figura como titular de la parcela, y fíjese si ese nombre coincide con quien le pide plata. E insista en ver la unidad por dentro, en persona o en una videollamada en vivo donde la persona camine y conteste preguntas en el momento.
Nunca mande plata antes de un contrato firmado y una visita, y nunca por un método irreversible.
Dos fraudes vecinos que conviene conocer: alguien que muestra una unidad que no controla, usando un código de caja obtenido de otro modo; y una sublocación de un inquilino que no tiene derecho a sublocar, que termina con el dueño real en la puerta.
Un aviso verdadero sobrevive a los cuatro chequeos sin que la persona se moleste.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com