El traspaso mueve documentos, plata y relaciones. Lo que se saltea acá reaparece después como conflicto.
Tomar la administración de una propiedad ocupada es un traspaso de registros, fondos y relaciones, y cada uno tiene su manera de salir mal.
Los registros primero. El contrato firmado y cada anexo, la solicitud y el legajo de evaluación, el informe de estado al ingreso, llaves, controles y códigos de acceso, el reglamento de la asociación y sus requisitos de aprobación, la antigüedad de los electrodomésticos y sus garantías, y la lista de proveedores con las órdenes de trabajo abiertas. Un contrato que no se puede exhibir es un contrato que no se puede hacer valer.
Los fondos segundo. El depósito de garantía tiene que moverse de verdad, y el administrador nuevo necesita saber dónde estaba, cuánto es y si se hizo la comunicación legal al inquilino. Un depósito que se quedó con el administrador anterior o con el dueño es un pasivo parado en el lugar equivocado. La renta proporcional y cualquier pago adelantado viajan con él.
Las relaciones tercero, y es la que se saltea. El inquilino tiene que escuchar al administrador nuevo antes del primer vencimiento: quién es, dónde se paga ahora, cómo se pide un arreglo y a quién llamar en una emergencia. Un inquilino cuyo primer contacto con el administrador nuevo es un aviso de mora empieza mal la relación, y con razón.
Después, inspeccione. Una inspección interior dentro del primer mes fija una línea de base bajo la gestión nueva y le da al dueño algo concreto en el mes uno.
Escríbalo como lista de control. El paso que se olvida siempre es la comunicación del depósito.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com