Un mes vacío, la puesta a punto y la comisión de colocación suelen costar más que el aumento que los provocó.
Una decisión de renovación parece una pregunta sobre la renta y en realidad es una pregunta sobre el costo de rotar.
Súmelo con honestidad para una unidad: las semanas vacía mientras se publica, la puesta a punto —pintura, limpieza, pisos, los arreglos chicos que el inquilino sentado toleraba—, la comisión de colocación si la coloca otro, la publicidad, y los servicios que ahora paga el dueño. Después compare ese total contra doce meses del aumento que está pensando.
Muchas veces un aumento moderado con un buen inquilino que se queda le gana a un aumento mayor que produce una vacancia. A veces no, sobre todo cuando la renta sentada está muy por debajo del mercado y la brecha sólo se va a ensanchar.
El momento es la otra mitad. La conversación de renovación se empieza bastante antes del vencimiento: lo suficiente como para que el inquilino no haya empezado a mirar, y lo suficiente como para que, si dice que no, la unidad se pueda publicar todavía ocupada y no vacía. Los plazos de aviso del contrato marcan el piso, no el plan.
Dos hábitos bajan la rotación más que cualquier decisión de precio: arreglar rápido, y no sorprender. Una oferta de renovación que llega diez días antes del vencimiento con un número grande se lee como un desalojo con pasos intermedios.
Y escalone los vencimientos. Un edificio donde todos los contratos terminan el mismo mes concentró todo su riesgo de vacancia en una temporada.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com