El contrato residencial más usado en Florida vende la propiedad en el estado en que está, con una ventana corta para arrepentirse por cualquier motivo. Después, la seña queda en riesgo.
El contrato residencial más habitual en Florida vende la propiedad tal como está. El vendedor no se compromete a arreglar nada. Lo que el comprador recibe a cambio es un período de inspección, y dentro de ese plazo puede cancelar por cualquier motivo —o sin motivo— y recuperar la seña.
Esa es toda la palanca del comprador, y corre contra un reloj al que no le importa que el inspector no tuviera turno. Dos hábitos la protegen. Pedir la inspección el día que se firma, no la semana que vence el plazo. Y contar los días como los cuenta el contrato: días corridos, con la hora exacta de corte escrita.
El período sirve para mucho más que el informe del inspector. Es también cuando hay que pedir la cotización del seguro, leer los documentos del condominio o de la asociación, revisar el historial de permisos en el municipio y confirmar en cuánto queda el impuesto inmobiliario después de la venta. Cualquiera de esas cuatro cosas puede ser el motivo para salirse, y todas tardan más de lo que uno planea.
Cancelar se hace como dice el contrato: por escrito, por el medio indicado, antes del vencimiento. Un llamado al agente no es notificación.
Si el comprador quiere arreglos en vez de descuento, esa es una negociación que el vendedor puede rechazar de plano. Pedir no cuesta nada. Suponer sí: en un contrato «as is» la alternativa a que el vendedor acepte no es que arregle, es que el comprador se vaya.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com