Es la forma más común de financiar una compra chica en Estados Unidos, y el plazo y el papelerío sorprenden al comprador primerizo.
El programa 7(a) de la SBA garantiza una parte del préstamo que otorga un banco participante, y eso hace que el banco financie compras que de otro modo rechazaría. Para la compra de un negocio chico es el camino habitual.
Qué esperar. Un aporte propio del comprador, con parte del saldo a veces cubierto por financiación del vendedor en condiciones subordinadas que el banco aprueba. Garantía personal de los socios que superen cierto porcentaje. Garantía real sobre los bienes disponibles, que en un comprador con casa propia normalmente la incluye. Una valuación independiente del negocio pedida por el banco. Y un plazo que se mide en meses, no en semanas, y que tiene que estar escrito en el contrato de compraventa.
El análisis mira que el flujo histórico del negocio cubra la nueva deuda con margen, más la experiencia del comprador en el rubro. Un comprador sin antecedentes en la actividad es un caso más difícil por buenos que sean los números.
Las reglas de elegibilidad son las que más sorprenden: el negocio tiene que ser con fines de lucro y operar en Estados Unidos, hay rubros excluidos, y el vendedor por regla general no puede quedarse como socio, aunque un acuerdo de consultoría o de transición por un período limitado es lo normal.
Lo que acorta el trámite: tres años de declaraciones y estados contables, balances intermedios, el contrato de locación o el compromiso del propietario del local, y un plan de transición escrito. Los bancos varían muchísimo en cuán aceitados tienen estos trámites, y elegir uno que los haga todo el tiempo vale más que una diferencia chica de tasa.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com