Durabilidad y fotos son los dos trabajos. El que amuebla por primera vez compra pensando sólo en las fotos.
Una renta corta se amuebla para dos públicos: la cámara que la vende y una rotación de desconocidos que no la van a tratar como la trataría el dueño.
Primero la durabilidad. Telas de performance y tapizados oscuros. Superficies sólidas en todo lo que reciba un vaso mojado, en vez de enchapados. Protectores de colchón de grado comercial y fundas de acolchado que entren en un lavarropas y no en una tintorería. Dos o tres juegos completos de blanco por cama, para que un cambio en el día no dependa de un ciclo de secado. Muebles pesados, que no se reacomoden solos.
Después las fotos. La luz hace más que los muebles: lámparas en los rincones, lamparitas cálidas y del mismo tono, y ventanas realmente limpias. Un elemento fuerte por ambiente en lugar de decoración repartida pareja. Y una planta que la cámara pueda leer desde la puerta.
Lo que los huéspedes mencionan en las reseñas es siempre chico y barato. Enchufes suficientes al lado de la cama y un USB de cada lado. Una pava y una sartén decente. Blackout en los dormitorios. Un lugar donde apoyar la valija. Un ventilador.
La seguridad no es opcional y en algunos municipios se inspecciona: detectores de humo y de monóxido funcionando, matafuegos, salida despejada y la dirección escrita en algún lado donde el huésped pueda leérsela a una operadora de emergencias.
Lleve un inventario escrito con fechas de compra. Hace previsible la reposición, sostiene un reclamo por daños y, a fin de año, es la diferencia entre una planilla de activos y una caja de comprobantes.
Esta nota es información general, no asesoría legal, contable ni financiera. Las reglas cambian y cada caso es distinto: consulte el suyo con un profesional matriculado.
Alberto Zaltzberg — Adonait · adonait.com